
Resulta al día siguiente, estoy llamando a mi hermana de mi celular, que me apoyo sobre la ventana. Y a quien veo pasando por la calle enfrente? A Marcelo, el mismo con el que me encontré en el cine al ver Sin City. Le grite: "EEHHH, Marce." Giro buscando donde era. "Aca arriba." Apenas podía creerlo mas que yo, es el tipo de seguidilla de encuentros en que la gente piensa, "a este lo veo hasta en la sopa". Y desde la ventana de la clínica, lo saludo. Y me dice: "Loco, no te tirés". JJAJAJAAJAJA, como si quisiera. Tendría tanta protección que bajarían dos alados a agarrarme y no me pasaría nada, aunque fuera por accidente.
Han entrado en la dimensión desconocida de Ichinén...
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